Internacional vs. local: interacción y propuestas

Por Andrea Alves de Oliveira

Todo lo internacional prevalece casi siempre sobre lo local… Un coach o un CEO suena más profesional que un asesor o un ejecutivo. Nos gusta una buena pizza o hamburguesa y un brownie aunque seamos más reacios a pedir en un restaurante una carrillera o rabo de toro y unas crujientes torrijas…Tiene que venir un asesor de marketing estadounidense para decirnos que no hay nada mejor que tomar café con leche “in the Plaza Mayor”… Todo ello porque nos cuesta dar una oportunidad a lo que es local.

Siempre cuento la misma anécdota, cuando llegué a Salamanca no me gustó el jamón. Quienes me conocen bien habrán escuchado esta historia miles de veces y quienes me conocen un poquito más saben que soy, como dice mi novio, “una mujer pegada a un jamón”. Hoy en día puedo decir de forma muy vehemente: me encanta el jamón, para mí se trata del producto español por excelencia, y cada vez que me voy fuera de este país en el regreso tengo que pasar por Cuatro Calzadas por una ración de jamón, otra de queso, y una jarra de vino de la casa!

No digo que en esta vida uno ha venido a sufrir, y debe probar y volver a probar, y a lo mejor a la tercera bala vencida te gustará algo que en un principio no te hizo ni pizca de gracia. Pero tampoco, por otro lado, se deberían descartar muchas cosas antes de probarlas al menos una vez. Eso no significa que se vaya a “dar la vuelta a la tortilla” afirmando que lo local es mejor que lo que viene de fuera simplemente porque sea nuestro, sin más criterios. No, lo que vengo a decir es que podemos tener gratas sorpresas cuando estamos abiertos y damos una oportunidad a lo que sea local, simplemente porque no hay ningún motivo objetivo para no hacerlo. Porque es perfectamente compatible que te guste el el ron cubano, y el licor de hierbas español, la música de Buena Vista Social Club y el salmantino Baden Bah! Pero para descubrirlo habrá que probarlo… ¿Probamos?

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